
Última película que he visto en el cine y primera crítica que hago en este blog. Oí hablar hace tiempo de esta nueva película fantástica como la sustituta de la aclamada “Harry Potter” y ya por ese entonces me mostré escéptica con esa definición. Ahora, tras haberla visto en el cine y reconociendo no haber leído los libros me reafirmo en lo que por entonces pensaba. No se puede pretender encumbrar una obra a la altura de algo que ha tenido la repercusión mediática, literaria y cinéfila como ha sido la saga de Rowling. Pasó con “Las Crónicas de Narnia” y pasó con “La Brújula Dorada” y la fórmula de nuevo se repite. Adaptación más o menos fiable de una obra literaria que ha pasado desapercibida para el público que se crea con la intención bastante poco realista de desbancar la millonaria y desorbitante recaudación que tuvo el joven mago (y al cual todavía le quedan dos entregas más). La historia está bien pensaba, bien llevada (a falta de compararla con la original) y visualmente bien representada, con una banda sonora acorde con las escenas que se van sucediendo y un argumento sencillo que hace que el espectador disfrute de un rato agradable sentado en la butaca durante una hora y media que se pasa bastante rápido, acorde al ritmo que se imprime en la película.
Hasta ahí todo lo bueno. La película es ñoña hasta lo indescriptible, los niños actores poco creíbles y las escenas excesivamente infantiles. Para mi gusto no profesional se abusa de la ambientación y la historia es absorbida por escenarios espectaculares que tratan de paliar la escasez argumental. Y no digamos de ese final patético, absurdo y ridículo del ogro malo maloso que hace temblar de miedo a todos los seres fantásticos que pueblan el mundo de Spiderwick y que es devorado por un cerdo al convertirse en cuervo. Creo que aún me restriego las manos por los ojos para asegurarme que esa escena es real y no un producto de mi imaginación, era tan penosa que no pude por menos que echame a reír y lamentar en cierta medida los 6,40 euros que costó la invitación para verla (menos mal que no pagué yo, que sino me corto las venas).
Pero no todo es malo del todo. Me reafirmo de nuevo en la espectacularidad visual de la película, la cual no deja de ser extraordinaria. El ejemplo más claro es que mis ojos se deleitaron con un grifo en condiciones (nada que ver con esa versión poco favorecida que se dio en Harry Potter) cuya forma, colores y sonidos nos hicieron emitir una sonrisa al recordarlo casi idéntico al grifo que sobrevuela los continentes de Azeroth en World of Warcraft (si, que pasa, somos frikis, las comparativas son normales en este mundillo
)
En fin, creo que poco más me queda por decir. Próximamente más noticias mías…
Pues esta pienso ir a verla, ya te comentaré